Cómo entrevistar a tus abuelos para hacer un libro de familia en 7 pasos
Entrevistar a tus abuelos para hacer un libro de familia consiste en preparar pocas preguntas, elegir un buen momento, grabar o anotar sus respuestas y ordenarlas por etapas de su vida. Te lo explicamos en 6 pasos, desde la primera idea hasta tener sus historias guardadas para siempre.
¿Cómo se hace una entrevista familiar paso a paso?
- Decide qué quieres preguntar y qué historias quieres conservar.
- Elige a la persona y el momento adecuado para la conversación.
- Prepara un lugar tranquilo y ten a mano libro, papel y móvil.
- Empieza por preguntas fáciles y deja que la charla fluya sola.
- Escucha sin prisa y anota los detalles que te sorprendan.
- Guarda las respuestas por escrito, ordenadas por capítulos de su vida.
Si ya habías leído algún guion para entrevistar a los abuelos sobre su juventud, aquí te explicamos la foto completa: el proceso entero, de principio a fin, para quien parte de cero.
Paso 1. Decide qué quieres preguntar (y qué quieres conservar)
Antes de coger el móvil o el cuaderno, piensa para qué haces esto. ¿Quieres conocer su infancia en el pueblo? ¿Cómo se conocieron tus abuelos? ¿Qué recuerdan de tus padres cuando eran pequeños? Tener el objetivo claro te ayuda a no ir a lo tuyo y a no perderos en divagaciones infinitas.
Un buen libro de familia suele cubrir varias etapas: la infancia, la juventud, el trabajo, la pareja, la llegada de los hijos y lo que quieren dejar a los suyos. No hace falta cubrirlas todas en una tarde. Mejor pocas preguntas, pero con profundidad, porque es más fácil terminar y menos agobia a quien responde.
Paso 2. Elige a la persona y el momento
Cada abuelo guarda una parte distinta de la historia. Quizá la abuela recuerda mejor las comidas y las fiestas del pueblo, y el abuelo, los trabajos y los viajes. Empieza por quien se lo pase mejor contando, porque eso marca el tono del resto.
Busca un momento sin reloj. Una sobremesa larga, una tarde de domingo o una visita en la que no tengas que irte a una hora. Evita días en que estén cansados o con visitas. Y si viven lejos, una llamada de vídeo también vale: lo importante es la conversación, no el sitio.
Paso 3. Prepara el lugar y las herramientas
Necesitas muy poco, pero conviene tenerlo a mano antes de empezar:
- Un espacio tranquilo, sin tele ni ruido de fondo.
- El móvil para grabar el audio, si ellos se sienten cómodos (pídeles permiso antes).
- Un cuaderno o, mejor, un libro donde dejar sus respuestas escritas.
- Fotos viejas, que rompen el hielo como nada en el mundo.
Las fotos funcionan muy bien como punto de partida. Enseña una boda, una comunión o la casa del pueblo y pregunta por aquel día. Los recuerdos llegan solos.
Paso 4. Empieza fácil y deja que la charla fluya
Nada de arrancar con las preguntas más serias. Empieza por algo sencillo, tipo cómo era su casa de pequeño o a qué jugaba en la calle. Cuando la persona está en su zona de confort, salen las historias buenas.
Algunas preguntas que abren conversación:
- ¿Cómo era un día cualquiera de tu infancia?
- ¿Quién te enseñó a cocinar, a conducir o a trabajar?
- ¿Cómo conocisteis al abuelo o a la abuela?
- ¿Qué decían en casa cuando éramos pequeños?
- ¿Qué consejo te gustaría dejarnos?
Escucha más de lo que hablas. Si se va por las ramas, muchas veces son las ramas donde está el tesoro. Y si algún tema les emociona, respeta su ritmo; no insistas.
Paso 5. Escucha sin prisa y anota los detalles
Deja silencios. A veces el recuerdo tarda unos segundos en llegar, y si aprietas, se corta. Anota nombres, lugares y años cuando los digan, porque luego se olvida todo. Si grabas, avísales y hazles ver que es solo para que la historia quede bien guardada.
Si la charla se estira y quedan capítulos por cubrir, propón una segunda sesión. Casi siempre salen encantados, porque les encanta que les pregunten por su vida.
Paso 6. Guarda las respuestas por escrito, ordenadas
Aquí está la clave del libro de familia. Las historias dichas se olvidan; las escritas, no. Recoge las respuestas ordenadas por etapas de su vida, y si puedes, hazlo con su letra. La propia caligrafía forma parte del legado, y dentro de unos años vale más que cualquier documento del ordenador.
Puedes hacerlo de varias maneras, según cómo trabaje tu familia:
| Opción | Cómo funciona | Ideal si... |
|---|---|---|
| Cuaderno a mano | Transcribes tú las respuestas por capítulos | Te apetece implicarte en cada página |
| Libro guiado de recuerdos | Un libro con preguntas impresas que se responde a mano, por capítulos | Quieres un método ya ordenado y terminable |
| Versión digital rellenable | Se rellena en el ordenador y se imprime | La familia vive lejos y quiere añadir fotos |
Nuestra opción favorita, por qué no negarlo, es el libro guiado: las preguntas ya están impresas y ordenadas en 12 capítulos, de modo que la conversación de la entrevista se convierte en respuestas escritas con su letra, sin que tengas que transcribir nada. Si te preguntas cómo es el libro, es tamaño A5, de tapa blanda resistente, sin páginas de relleno y con más de 140 preguntas pensadas para contestar con calma. Hay ediciones para Abuela, Abuelo, Mamá y Papá, y también una versión digital rellenable.
Otra idea muy querida en las familias es el libro de recetas, donde se guardan 14 recetas junto con su historia y cómo cocinarlas. Funciona muy bien junto a la entrevista, porque la cocina saca recuerdos que ninguna pregunta saca.
Y si la entrevista ya la hiciste y tienes un libro manuscrito o apuntes sueltos, te conviene el artículo sobre cómo preservar y digitalizar los recuerdos manuscritos de tus abuelos para que no se deterioren con los años.
Cuándo es buen momento para hacer la entrevista
En realidad, casi cualquier día vale, pero hay fechas que lo ponen fácil. Navidad y las comidas familiares grandes son la excusa perfecta, igual que un cumpleaños redondo o la llegada de un nieto, que a muchos abuelos les entra la marcha de contar cómo era su vida. Si dudas entre organizar una comida o una cena para la ocasión, en el blog tienes tanto cómo organizar una comida familiar para que los abuelos se abran como las fases y plazos de una cena familiar para entrevistarlos.
El consejo honesto es que no lo dejes para un futuro que quizá no llegue. Hacerlo ahora, con ganas de pasar tiempo con ellos, es lo que convierte una tarde cualquiera en un recuerdo para toda la familia.
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- Cómo preservar y digitalizar el libro de recuerdos manuscrito de tus abuelos para la familia en 7 pasos
- Guion para entrevistar a tus abuelos sobre su juventud y crear un libro de recuerdos
Preguntas frecuentes
¿Cómo es el libro de recuerdos familiar?
Es un diario guiado, tamaño A5, de tapa blanda resistente, con más de 140 preguntas impresas y ordenadas en 12 capítulos que recorren la vida de quien lo rellena. Las respuestas se escriben a mano en el propio libro, así que su historia queda guardada con su letra. Tiene menos preguntas, con más profundidad, para que sea fácil de terminar y no acabe a medias en un cajón.
¿Qué historias de familia puedo recoger en un libro así?
Las que forman su vida y la de los tuyos: la infancia en el pueblo, la juventud, los primeros trabajos, cómo se conocieron tus abuelos, la llegada de los hijos, las recetas de toda la vida y los consejos que quieren dejaros. Con las respuestas ordenadas por capítulos, el resultado es un libro de historias de familia que pasa de generación en generación.
Empieza esta misma semana
Con seis pasos, una tarde libre y ganas de escuchar, puedes convertir las historias de tus abuelos en un libro de familia que tus hijos conocerán algún día. Y si quieres un método ya ordenado, en Quiero Conocer Tu Historia hacemos libros guiados de recuerdos para Abuela, Abuelo, Mamá y Papá, además de un libro para parejas y uno para guardar las recetas de la familia; échales un vistazo, rellénalos juntos y deja que tu historia se quede, con su letra, para siempre.



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